domingo, 28 de marzo de 2010

Vasily Smyslov, el portador de la armonía I

Gracias, Vasia. Por noventa años de continuados regalos por los dominios de Caissa. Por encontrar el punto medio entre la agresividad ilimitada de Thal o Keres y la aburrida estrategia dogmática de Botvinnik o Petrosian. Por demostrar la difícil sencillez del magisterio sin pedantería.

Has dejado muchos huérfanos, pero ninguno tan triste como los finales de torre que heredaste de Rubinstein. Gligoric aún debe de alucinar con las tablas que le arrancaste en 1947, haciendo ley del final de torre contra torre y peones f y h (o peones a y c, que lo mismo da). Grandes maestros, hoy en día, aún dudan a la hora de defenderse en esa posición. Que se lo pregunten a Aronian hace unos años contra Kramnik. Seguro que envidió tu sabiduría.

Quien iba a apostar por un jugador de 62 años, para que llegara a la final de Candidatos en 1983. Nadie. Pero el propio Kasparov te rindió honores al reconocer lo elevado de tu conocimiento.


Seguiremos estudiando tus partidas, pero nos quedará la nostalgia de no verte más ante un tablero. El tiempo, el implacable que diría el poeta, jugaba ya en tu contra, cuesta abajo, pero albergábamos la esperanza de que surgieras de nuevo, casi centenario, a impartir lecciones entre los nuevos grandes maestros, hijos del silicio y no de la sabiduría.

Descansa en paz, Vasily. Lo mereces.
Vasily Smyslov (21.03.1921-27.03-2010)
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