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La estrategia del riesgo VI: Thomas-Vieito, 2019. Apariciones Marianas, segunda parte.

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 Os recuerdo que bajo el título "La estrategia del riesgo", que es el de uno de mis libros de ajedrez favoritos, obra de Eduard Gufeld sobre la figura del gran Leonid Stein, os presento algunas de mis partidas. El subtítulo "Apariciones Marianas" es cuando la partida acaba bien para mí después de tenerla perdida, con la intercesión de la Virgen María y de todos los santos. En esas, os muestro la siguiente posición:     Llevo negras. Yo debería acabar perdiendo esta partida, ya que mi estructura de peones del flanco de dama es casi indefendible, y mi peón pasado, g7, esta muy retrasado y no es suficiente el contrajuego que pueda crear con él para intentar defenderme. Además, el rey blanco es mucho más activo que el mío.      Mi rival, en lugar de jugar 40.Te7, que es demoledora por las amenazas Ta7 y Ce6, se obceca en el peón de d5, y juega 40.Td6     Y puede parecer mentira, pero casi toda la ventaja blanca se ha esfumado. Hay que encontrar la jug...

Finales IV: De la teoría a la práctica en los finales de torre. Saavedra y Svidler.

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     Cuando estudiamos ajedrez, muchas veces nos preguntamos por las posibilidades prácticas de aplicar en una partida aquello que trabajamos en casa. La realidad es que, aunque ciertas posiciones no se produzcan jamás en una partida, el aprender a manejarlas nos educa a la hora de percibir los matices de posiciones parecidas, o donde intervienen las mismas piezas o estructuras que las entrenadas. Un ejemplo es el mate de alfil y caballo contra rey: las posibilidades de que se produzca son muy bajas, yo jamás lo he tenido que jugar, pero aprender a dar ese mate es muy instructivo para entender la coordinación entre alfil y caballo (y rey). La posición que os propongo hoy es un célebre estudio del clérigo español Saavedra. Hay cierta controversia acerca de su autoría, pero no voy a entrar en ese debate, innecesario para lo que nos ocupa.     El problema es un caso de peón contra torre, en el que la torre no puede evitar que el peón corone. La técnica del blanco p...

Finales III: Táctica en los finales, Voitsekhovsky-Sandler, 1982.

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    En la posición del diagrama es el turno de las negras, aunque antes de hablar de jugadas concretas, comenzaremos por valorar un tanto el final que se nos presenta.      El negro tiene peón de más, lo que dado lo escaso del material restante sobre el tablero, tiene bastante importancia. El rey blanco está encerrado por las piezas y peones negros, por lo que podría ser objeto de alguna red de mate, mientras que el monarca negro no puede ayudar a sus piezas, ya que está muy alejado de donde ocurre lo importante.     Los peones negros están muy avanzados, y si bien el de g3 está bloqueado, el de e3 es un peón libre y es un peligro grave para el blanco, pues podría coronar rápidamente.      La torre negra está agresivamente colocada en la séptima fila (segunda de las blancas). Como contrapartida, el negro tiene su torre y su alfil atacados.     Resumiendo: el negro parece tener ventaja gracias a los elementos que hemos comentado...

Mi biblioteca I: Gelfand y su toma de decisiones en el ajedrez posicional.

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Cuando compro un libro de ajedrez, lo que espero de él, sobre todo, es que me enseñe algo que me permita mejorar la comprensión del juego. Sea un libro técnico, sea una selección de partidas, para que se gane m interés, es imprescindible que sus comentarios me ayuden a entender mejor este difícil arte del ajedrez. Hace unos meses, no muchos, llegó a mis manos "La toma de decisiones en el ajedrez posicional". A priori, tenía a su favor que el autor, Boris Gelfand tomaba como base de su formación al gran Akiba Rubinstein, que, junto con Paul Keres, es mi jugador favorito. Reconozco que también tenía cierto miedo al estilo excesivamente analítico, de larguísimas variantes sin demasiadas explicaciones, de Gelfand, algo que dejó patente en su libro de mejores partidas, aún no publicado en castellano. Este temor se disipó nada más abrir el libro, pues era evidente que toda variante era apoyada por una explicación suficiente y clara, algo que me animó a atacar su lectura con op...

Obituario: Fernando Cazorla Albeza

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(Fotografía de Sergio Martínez Torres) Esta Semana Santa estuve unos días en España. Tuve ocasión de jugar el Open Internacional de La Roda, después de cuatro años sin jugar en mi país. De regreso a Novelda, me encontré con una noticia dolorosísima, el fallecimiento de Fernando Cazorla Albeza. Nos unían muchas cosas, la primera el ajedrez. Él era unos años mayor que yo, así que cuando empecé a jugar, Fernando ya era un joven muy fuerte sobre el tablero y, junto a Vicente Díez y Javier Antón, discutía la primacía local a los insignes veteranos del Club Ajedrez Casino de Novelda, Francisco Pérez, Wigberto Rizo y Antonio Alberola, entre otros.     Era difícil verlo sin la camisa arremangada y barba de pocos días, antes de que fuera una moda, era el hombre tranquilo del tablero, aunque los nervios fueran por dentro y le costaran más de un disgusto con sus uñas arrasadas. No era yo el único que pensaba que Fernando fue el mayor talento ajedrecístico que dio nuestra ciudad ha...

Espíritu Nómada IV: El Interclubs alemán, comparando.

Ando en mi cuarta temporada en tierras alemanas, y creo que puede ser interesante hacer una comparación entre nuestro interclubs, el valenciano, y la competición por equipos alemana. Ni mejor ni peor, simplemente contar en qué nos parecemos y en qué no. Lo primero que me llamó la atención son los ritmos de juego: de nuestro 90 minutos más treinta segundos de incremento por jugada, es decir, como mucho van a ser cuatro horas de partida, al 2 horas para 40 jugadas más una hora para otras veinte y luego 30 minutos a caída de bandera, que pueden llevarnos a las 7 horas de juego. Lo segundo, los horarios de la competición. En la zona FACV, el interclubs se juega de enero a abril, todos los sábados tarde consecutivamente. En Alemania se juega de septiembre a mayo. Más o menos una ronda al mes y los domingos a las 11 de la mañana. Los jugadores se llevan la comida, algo habitual aquí, y comemos durante la ronda, sin parar el reloj, en algún hueco que tengamos. Mi región, Baja Sajonia, es ...

De las herencias recibidas: dos novelderos y Karpov.

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El ajedrez es un juego que suele darte tantas alegrías como disgustos. Si en otros deportes uno puede justificarse en la derrota, culpando al árbitro de ella, al aro demasiado duro o a lo mal que estaba la pista, aquí argumentos al azar no caben y si pierdes es en exclusiva por errores propios. Por ello, perder, puede ir acompañado de una sensación de impotencia bastante intensa, sobre todo cuando no somos capaces de entender los porqués de tal derrota. Y todo ello no es fácil de asimilar, por muy buena cara que uno ponga tras la partida, y se conserve la básica educación felicitando al rival.         Eso, sin duda, es la parte dura de nuestro juego. Uno puede aceptar que otro humano corra más, salte más, o coma más huevos duros en una hora. Pero asumir que el de enfrente piensa mejor que tú, ya es harina de otro costal.         Pero por suerte, el ajedrez no es sólo competir. Su historia, el conocimiento de su técnica, el estudio de las me...