miércoles, 3 de noviembre de 2010

Elecciones a la FACV 2010

El pasado sábado pude vivir de cerca, por primera vez con tal intensidad, una jornada electoral, que más que una competición por los puestos de responsabilidad de la Federación, fue una especie de convivencia entre personas que defienden posturas distintas, desde el más exquisito respeto. ¿Realmente importa quien ganó? Quizás sí, pues ese era el objeto de la votación, pero la lectura real la podemos extractar del comportamiento de quienes éramos los protagonistas de la fiesta: todos.

Pude departir con Alfonso Pedraza, Joaquín Corbí, Alfonso Vilches, Jesús García, Vicente Díez, Ana Pastor. Los amigos de Mutxamel, Torrevieja. Con la laureada y querida Patricia Clarós, que me invitó a desayunar, tentándome con unos huesitos dulces con que edulcorar mi maltrecho circuito sanguineo.

        Angel Aledo, con quien compartí supervisión del recuento, sin mayor problema que cupieran los palitos al lado de los nombres. Mi ahora amigo Ivan Grigoriev, a quien pude conocer en el Autonómico de Cheste, y al que el desconocimiento del castellano le hace parecer más serio de lo que realmente es. Los amigos del Casino de Novelda, del API Elche, Benidorm, Alfas, Villena. Tres amigos del Escacs Novelda, a los que me alegré sinceramente de ver. Una auténtica marea del Enric Valor, que, claro, votaban en casa. Y luego otro café con mis compañeros del CA Aspe.

Igual me dejo a alguien, pero fueron cerca de 120 jugadores, que cogieron sus coches para ir a depositar sus votos. Una molestia impensable para votar a Zapatero o a Rajoy, pero nuestros valientes lo asumieron para construir nuestra FACV. Votando a unos o a otros, pero votando, que es la única forma de llevar esto adelante.

Sólo hubo un fantasma en toda la mañana. Pero ese nombre, mejor me lo guardo. Fue el único que me negó el saludo. Tú mismo.
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