viernes, 8 de abril de 2016

Obituario: Fernando Cazorla Albeza

Fotografía de Sergio Martínez Torres
Esta Semana Santa estuve unos días en España. Tuve ocasión de jugar el Open Internacional de La Roda, después de cuatro años sin jugar en mi país. De regreso a Novelda, me encontré con una noticia dolorosísima, el fallecimiento de Fernando Cazorla Albeza.

Nos unían muchas cosas, la primera el ajedrez. Él era unos años mayor que yo, así que cuando empecé a jugar, él ya era un joven muy fuerte sobre el tablero y, junto a Vicente Díez y Javier Antón, discutía la primacía local a los insignes veteranos del Club Ajedrez Casino de Novelda.

Siempre con su camisa arremangada y su barba de pocos días, antes de que fuera una moda, era el hombre tranquilo del tablero, aunque los nervios fueran por dentro y le costaran más de un disgusto con sus uñas arrasadas. No era yo el único que pensaba que Fernando fue el más grande talento ajedrecístico que dio nuestra ciudad hasta la aparición de Javier Lucas. De hecho, en las competiciones por equipos, nadie dudaba en que él debía ser nuestro primer tablero, aunque en el campeonato local no hubiera conseguido el triunfo.

Siempre tenía una palabra amable, a diferencia de otros jóvenes destacados que nunca tenían tiempo para los demás. Él era muy humilde. Recuerdo en una ocasión en la que él me dijo que si seguía jugando tan rápido y superficial, jamás ganaría una partida interesante. En la ronda siguiente del torneo que jugábamos, me esforcé mucho en hacerle caso aunque perdí. Yo me desanimé, porque no sabía si había conseguido jugar mejor. Él. que jugaba a mi lado, cuando terminó, me puso la mano en el hombro y me dijo: Luisma, hoy has planteado bien la partida. Hace 34 años de eso y cuando estoy tentado de jugar demasiado rápido, aún recuerdo su regañina.

      Era muy buena persona. Yo siempre le agradeceré el haber confiado en mí sin reservas en un momento muy difícil de mi vida. Supo echarme una mano muy grande, enorme, devolverme la confianza en mí mismo y apartar de mí un sentimiento de culpa equivocado.

       Te echaré de menos. Qué Caissa cuide de ti. Descansa en paz, Fernando.

viernes, 25 de diciembre de 2015

Espíritu Nómada IV: El Interclubs alemán, comparando.

Ando en mi cuarta temporada en tierras alemanas, y creo que puede ser interesante hacer una comparación entre nuestro interclubs, el valenciano, y la competición por equipos alemana. Ni mejor ni peor, simplemente contar en qué nos parecemos y en qué no.

Lo primero que me llamó la atención son los ritmos de juego: de nuestro 90 minutos más treinta segundos de incremento por jugada, es decir, como mucho van a ser cuatro horas de partida, al 2 horas para 40 jugadas más una hora para otras veinte y luego 30 minutos a caída de bandera, que pueden llevarnos a las 7 horas de juego.

Lo segundo, los horarios de la competición. En la zona FACV, el interclubs se juega de enero a abril, todos los sábados tarde consecutivamente. En Alemania se juega de septiembre a mayo. Más o menos una ronda al mes y los domingos a las 11 de la mañana. Los jugadores se llevan la comida, algo habitual aquí, y comemos durante la ronda, sin parar el reloj, en algún hueco que tengamos. Mi región, Baja Sajonia, es muy grande y los desplazamientos pueden ser de dos horas, por lo que a veces se hace eterno. Además no hay muchas autovías, y 120 kilómetros son una enormidad en comparación con lo que suponen en España, mejor comunicada por carretera.

Los órdenes de fuerzas son por equipo, no por club, pero un jugador puede estar incluido en dos equipos. El ELO no obliga a ocupar un lugar determinado. Debajo tenéis el orden de mi equipo, el Hamelner III, que competimos en una categoría similar a la Segunda Autonómica valenciana. Los jugadores con el número 301/303/304 y 309 son jugadores del segundo equipo, pero también están en el nuestro por si nos hacen falta. En correspondencia el 305/306, Ariadna y yo estamos también en el orden de fuerzas del equipo II, para ayudar cuando toca.
Como veis, el noveno tablero de mi equipo tiene 300 puntos DWZ (Elo alemán) más que yo, y no pasa nada, está admitido por la federación. Y además en cada ronda, el capitán puede hacer modificaciones y, si lo considera oportuno, puede poner, por ejemplo, a Ariadna por delante de mi si así nos interesa. Las planillas no se firman ni se queda nadie copia y el acta es una simple ficha de resultados sin copia. En cuatro años no he visto ni un solo conflicto entre los equipos.

Nr.NameDWZ 1  2  3  4  5  6  7  8  9 PktSp.%
301FM Dr. Pape, Jörg2099            
302Wehrmann, Henning1881½½0      1333
303Salzenberg, Dirk2057            
304Kaiser, Jonas1906            
305Spieker, Hans-Joachim1830111
     33100
306Mai, Robin1772½10      350
307Pint, Peter1900            
308Vieito, Luis-Maria1770½11      383
309Rust, Stephan2089            
310Krüger, Andreas17130½       ½225
311Pietsch, David1766            
312Maslicic, Peter1806            
313Vieito-Ribelles, Ariadna1763½ ½      1250
314Franke, Dirk1707            
315Krumschmidt, Michael16481½1      383
316Brügger, Bernhard1665            
317Pape, Kurt1813            
318Backert, Gerhard1756            
319Helmer, Jan1703          

Otra cuestión que es llamativa es lo tablíferos que son los alemanes y lo ortodoxos a la hora de jugar. Es normal que te pidan tablas en la jugada 10. Hubo una ronda el año pasado, en el II equipo, que me quedé yo solo después de que mis compañeros hicieran 5 tablas en la primera hora y los otros dos cosecharan una victoria y una derrota. Mi capitán me decía, tienes que ganar y yo le repliqué, ¿porqué no se lo dices a los 5 que han hecho tablas sin jugar? Acabé ganando, a mi manera, a esa forma que tengo yo de jugar cuando se me van los trebejos de la mano.

Otra cuestión que es diferente es el color del primer tablero. Aquí juega con blancas el primer tablero visitante, como cortesía por el desplazamiento.

De momento vamos líderes de la competición, con cuatro rondas ganadas de cuatro jugadas (la ronda 4 no aparece en la tabla, pero ganamos 8-0 por incomparecencia del rival)

Bueno, un pequeño recorrido por el Interclubs alemán. Espero que os haya resultado de interés. 

martes, 22 de diciembre de 2015

De las herencias recibidas: dos novelderos y Karpov.


El ajedrez es un juego que suele darte tantas alegrías como disgustos. Si en otros deportes uno puede justificarse en la derrota, culpando al árbitro de ella, al aro demasiado duro o a lo mal que estaba la pista, aquí argumentos al azar no caben y si pierdes es en exclusiva por errores propios. Por ello, perder, puede ir acompañado de una sensación de impotencia bastante intensa, sobre todo cuando no somos capaces de entender los porqués de tal derrota. Y todo ello no es fácil de asimilar, por muy buena cara que uno ponga tras la partida, y se conserve la básica educación felicitando al rival.

        Eso, sin duda, es la parte dura de nuestro juego. Uno puede aceptar que otro humano corra más, salte más, o coma más huevos duros en una hora. Pero asumir que el de enfrente piensa mejor que tú, ya es harina de otro costal.

        Pero por suerte, el ajedrez no es sólo competir. Su historia, el conocimiento de su técnica, el estudio de las mejores partidas de los grandes jugadores de todos los tiempos, abren un campo inmenso al conocimiento, y por lo tanto al placer en este caso intelectual, que está al alcance de cualquiera con interés. No hace falta jugar como un gran maestro para disfrutar de estas facetas del ajedrez, como no hace falta ser Pío Baroja para disfrutar de "El arbol de la ciencia".

       Y dentro de esa Historia del Ajedrez, donde podemos conocer a jugadores de todas las épocas y disfrutar de partidas realmente hermosas, también tenemos la "Pequeña Historia", esa que nos toca de cerca, que formó parte de nuestra cotidianidad en algún momento y que, con la perspectiva del tiempo, nos percatamos que, de alguna forma, y dentro de ese pequeño círculo que es el ajedrez, fuimos testigos de algo entrañable.

        Allá por el año 1981, el incansable divulgador ajedrecístico, Román Torán Albero, fundaba la revista 8x8. A diferencia de su competidora, la revista Jaque, la publicación de Torán incidía más en la enseñanza y práctica del juego que en la información y la idea funcionó bastante bien, pues gozó de gran aceptación entre los ajedrecistas aficionados. En esas, la dirección de la revista organizó un concurso en el que había que solucionar unos problemas de ajedrez y entre los acertantes se sortearía el participar en unas simultáneas con el entonces Campeón del Mundo, Anatoly Karpov, a celebrar en Madrid. Un noveldense, Plinio Montoya Belló, ajedrecista bastante fuerte, fue uno de los afortunados ganadores. Para quienes rodeábamos en aquel entonces a Plinio, yo era amigo de su hermano Félix y todos frecuentábamos los círculos ajedrecísticos, aquello fue una auténtica fiesta. Estuvimos antes y después de la celebración de la simultánea, acosando a preguntas al afortunado, y pidiéndole que nos enseñara la foto, en aquel entonces no se hacían miles como ahora, y la partida, así como el ejemplar del libro de Partidas Selectas de Karpov, que el campeón le firmó. Fue una experiencia bastante bonita para todos. Y durante muchos años fue el único noveldense que jugó con Anatoly Karpov.

      Veintiocho años después, en Valencia, pudimos sacar, ya con cámara digital, esta foto:



      Muchos pensarán que la publico como padre orgulloso, ya que la muchacha de amarillo es mi hija Ariadna, jugando en 2009 con el XII Campeón del Mundo, Anatoly Karpov. Y tendríais razón. Pero en esta foto hay algo más, mucho más. Yo tenía 17 años cuando mi amigo Plinio fue a jugar con Karpov a Madrid, y aquello fue una experiencia para mí: un conocido jugó con alguien inaccesible. Impensable. Ahora mi hija hace lo mismo y soy testigo de ello. Al fondo de la foto, con una camiseta gris, perilla canosa y mirando atentamente la partida, está Plinio Montoya. Casi tres décadas más tarde, el pasado y el futuro de mi vida ajedrecística se unen en una instantánea inolvidable. Plinio era un jugador muy fuerte (ya apenas juega) al que nunca pude ganar, aunque en nuestras últimas partidas, en los años 80, él tampoco podía conmigo, varias tablas muy luchadas. Mi hija tiene un estilo y una comprensión del juego parecida a la suya, ambos muy Karpovianos. Mi amor por el ajedrez, casi infinito, reúne ante uno de sus dioses a dos de sus más directos testigos.

     Aquella tarde en Valencia, fue una de las mejores que me ha regalado este juego. Conocer a Karpov y a Kasparov formó parte de ello. Pero esta foto, esta histórica foto, que une a los dos únicos noveldenses que han jugado con un Campeón del Mundo, es un recuerdo inolvidable.

La estrategia del riesgo V: Vieito-Dederding, Bezirksliga Niedersachsen 2015

El pasado domingo disputamos la primera ronda del Interclubs alemán. La que llaman Berziksliga, una especie de segunda autonómica de nuestra Federación Valenciana. Allá que me enfrento a un tal Karl Dederding, con unos 80 puntos de ELO más que yo, y, con las reservas propias de una competición por equipos, dispuesto a jugar hasta la última sangre.

Vino el rival con ganas de paz y propuestas de tablas en cuatro ocasiones, la primera en la jugada 9, y la última una jugada después de la posición del tablero, donde se andan fraguando varios temas interesantes que, por desgracia, no vieron la luz. Hablemos de ello.

Mi adversario pensaba en que sobre el tablero teníamos un total bloqueo de la posición, sin más rupturas posibles que en la columna h o en la g, que no harían más que cerrar por completo el tablero, con tablas inevitables. Nada más lejos de la realidad. En primer lugar, hay temas de sacrificio tanto en g5 como en e5, que podrían dejar libre al peón de f para avanzar. Luego está por ver que ante una ruptura negra en g4 o en h4 yo no estuviera dispuesto a mantener la tensión, lo que, dado el poco espacio disponible, complicaría mucho la posición. Visto todo ésto, pensé durante unos diez minutos mi siguiente jugada, 38.Th1. No es que tan elemental traslado a la columna h merezca tanta reflexión, sino que andaba meditando una jugada más allá, pues era evidente que el negro jugaría 38....h5, expulsando mi caballo de g4. Y así sucedió, con la cuarta propuesta de tablas. La posición quedaba así:


     Con ella sobre el tablero, le pregunté a mi capitán. La pregunta exacta fue: ¿Juego para tablas o juego a ganar? La respuesta lacónica, muy alemana: las tablas van bien. Claro, las otras tres propuestas de mi rival fueron rechazadas sin consulta previa y en ésta se cogió a un clavo ardiendo.

     Le doy la mano a mi rival en señal de aceptación y él afirma: es que ya son tablas. 39.Cgh2 y no puedes forzar. Mi capitán asintió reforzando que él estaba de acuerdo. Y claro, a uno que las competiciónes por equipos no le permiten jugar al 100 % de su creatividad, se siente tocado en su orgullo y espeta sin anestesia: es que no iba a jugar esa, yo pensaba en 39.h4 !! 

     Mi capitán suspira de alivio, porque su corazón no lleva bien mis sacrificios, y mi rival mira el tablero sin entender nada. Le muestro la variante:

39.h4, hg4 40.hg4, Rg7 41.gf6

y sigo

También era interesante 39.Cf6, Tf6 40.g4 h4 41.Cg5 

Ambas con muchas cosas por jugar y demostrar. 

No sé cuál habría elegido, pero una cosa no me cabe duda, en tablas no habría quedado la partida. Por supuesto, me volví a ganar el calificativo de "jugador con amplitud de miras" en la web del club. Me lo tomaré como un halago.


Vuelve el Gran Akiba

2014 y 2015 han sido dos años casi vacíos de ajedrez. Mi blog ha permanecido silencioso durante este tiempo, respetuosamente. Hemos cargado las pilas, aprendido muchas cosas y reflexionado sobre nuestro amado juego.
En 2016 volverá nuestro blog a funcionar. Volveremos a contar historias del tablero y sus héroes para todos vosotros. Entretanto, Feliz Navidad.

martes, 31 de diciembre de 2013

Feliz año nuevo 2014: ofrendas ante el Altar de Caissa

Se nos acaba 2013. Ajedrecísticamente ha sido un año pobre, para mí: sólo 8 partidas de torneo, el más triste desde el año 2000, cuando aún compaginaba ajedrez y baloncesto. El resultado no ha sido malo del todo, cuatro ganadas, tres tablas y una sola derrota, pero, para que engañarnos, me faltan partidas, muchas. Para jugar decentemente, necesito alrededor de las 60 partidas de torneo anuales. Eso le pido a nuestra diosa Caissa para este 2014. Salud y trabajo para los míos y para mí, ya se los pedí al de más arriba y se lo pediré a las uvas que, a pesar de no ser tradición alemana, tomaremos al sonar las doce campanadas.

Entre los propósitos ajedrecísticos para el 2014, me he marcado uno ineludible, leer AL ATAQUE, de Misha Tahl. Iré contándoos qué descubro entre las partidas del Mago de Riga, de los pocos Campeones del Mundo que tienen cabida en este blog. Algo aprenderé aunque, como ya he dicho muchas veces, mi estilo difiere del de Misha: él desarrollaba las piezas y luego las sacrificaba. Yo las sacrifico antes de desarrollarlas, es más rápido. Por eso entra en nuestro selecto grupo: Misha Tahl, el sacerdote de Caissa. Él era el mejor administrador de los sacrificios presentados ante su altar.

Qué el 2014 os traiga todo aquello que deseáis y merecéis. Qué España salga de la crisis que se han inventado los políticos para justificar los robos, amiguismos y demás barbaridades que han cometido y la justicia, terrenal o divina, castigue a quienes la provocaron, ejecutaron y permitieron, con el peor de los castigos.

Mientras, disfrutaremos de nuestras 64 casillas y 32 trebejos, donde nada, absolutamente nada, es mentira.
Feliz 2014.


lunes, 23 de diciembre de 2013

Finales II: Maestría en los finales de alfil: Weiss-Blackburne, New York 1889

Tras 26. ..., Ab2
 26...Ab2 

Muchos comentaristas, nos dice Chernev, acabarían aquí su trabajo con un lacónico "el resto es cuestión de técnica". Ahora es cuando podemos ver como se ganan estas posiciones en la vida real.

27.Ae3 a6 28.Rd2 Rf8 

El negro centraliza su rey, ya que no puede permitir que el blanco entre en su posición a través del flanco de dama. Esta centralización parece que da opción al blanco a ganar demasiado tablero con su rey, pero el negro llega a tiempo de evitar cualquier problema.


29.Rc2 Ae5! 

Hay que mantener el alfil activo en ambos flancos. Ahora tiene disponible Ac7 que bloquearía cualquier penetración del rey blanco.

30.Rb3 Re8 31.Rc4 Rd7 32.Rc5 Ac7! 

Hay que mantener al rey blanco bajo control y no permitir que penetre en la estructura de peones negra. El rey blanco debe retroceder y los peones blancos ser avanzados con sumo cuidado.

33.f3 e6 

Colocando los peones en casillas opuestas al color de por las que transcurre su alfil.

34.a4?! 

El negro tendría mayores problemas para crear un peón pasado si este peón se hubiera mantenido alejado.

34...b6 35.Rc4 Rc6 

El rey tiene marcada su ruta por las casillas blancas, inaccesibles al alfil enemigo.

36.Af2 f6 37.Ae3 Ad6 

Curiosa posición: todas las piezas negras en la tercera fila.





38.Ad4 e5 39.Ae3 b5 40.ab5 ab5 

El negro ya tiene su peón pasado.

41.Rb3 Rd5 42.Af2 f5 43.Rc3 g5 

La idea es jugar ahora 44..., Ac5, controlando d4 y, de nuevo, colocando todas las piezas en la misma fila. Si bien, puede parecer que no es más que una curiosidad lo de situar todos sus trebejos en la misma fila, si que es ilustrativo del progreso que el negro está consiguiendo en este final, ganando espacio y acercando sus peones al objetivo de la promoción.

44.g4 fg4 45.fg4 Ac5 46.Ae1 e4 47.de4 Re4 




El principio de la doble debilidad: el blanco tiene dos ahora mismo, una es el peón pasado negro y otra su propio peón de g4.

48.Ad2 Ae3 49.Ae1 Rf3 50.Rb4 Rg4 51.Rb5 

Podríamos pensar que el blanco se ha librado de una de sus dos debilidades, pero no es así: la lejanía del rey es una debilidad en si misma, y el binomio rey/alfil negro limitará la acción del alfil blanco en su control de las casillas g3-g1, las únicas en las que puede soñar con interceptar al peligroso peón negro.

51...Rf3 52.Rc4 g4 53.Rd3 Af2 54.Aa5 g3 55.Ac7 g2 56.Ah2 Ab6 

El alfil se encarga de g1 y el rey de h2, mientras que el monarca blanco no es más que un mero espectador.

57.Rd2 Rg4 

[57...Rg4 58.Rd3 Rh3 59.Ae5 g1D]

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