lunes, 5 de enero de 2009

La estrategia del riesgo II: Antonio Ivorra-Luis María Vieito, 1988

Si en mi partida con Félix J. Montoya, la espectacular combinación con la que conseguí la victoria fue pura casualidad, en esta nueva entrega de ajedrez fantástico, la suerte vino por gracia de un débil planteo de mi rival, y por un pequeño error a la hora de elegir qué peones capturar.

La partida tiene su historia: campeonato comarcal por equipos, antes llamado Interclubs en contraposición al Provincial; el Club Escacs Novelda, recien fundado, visita al fuerte equipo de Aspe, capitaneado por el fortísimo Pavía; mi adversario, un hombre de cierta edad, se prepara el terreno advirtiéndome: fui campeón de Tenerife. Muy moreno no estaba, cierto, pero cualquiera sabe.


Cuando apenas llevábamos cuarenta minutos de juego, se dio la posición que sigue:


¿Quién de vosotros se resistiría a la tentación de enrocar? Pues los sensatos. Yo no me pude contener y, con determinación, jugué:

16....O-O-O?!


que por la cara que me puso Manolito González, desde su tercer tablero, no debía de ser muy buena. Pues, ¡¡Claro que no es buena!! Si el blanco captura en f7, puedo ir pidiendo confesión.


Pero Dios es bueno, y el otrora campeón tinerfeño me siguió el juego:

17.Dg4, Tdg8 18.Df3, f5 19.a3, Af6 20.Tf2

y llegamos a la siguiente posición:

Os juro que en este momento, el peón de h2 me llamaba: ¡Cómeme! ¡Cómeme! como la galleta a Alicia en el Pais de las Maravillas. Imposible resistirse:



20. ...,Th2!!



Magnific! Impresionant! Quin sacrifici qu'ha fet el Vieito!!

Manolito González bramaba por toda la sala de juego, cuando yo aún no estaba seguro de que esto acabara bien. Pero me contagié de su entusiasmo, y seguí invocando al espíritu, entonces aún vivo, de Misha Thal.


21.Rh2, Dh7 22.Rg1, Th8 23.Tf3, Dh1 24.Rf2, Ah4 25.g3

Aquí parece que se acaba la historia, pero, amigos, yo estaba embalado:



25....Ag3


Nuevo sacrificio, ahora ya mortal


26.Tg3, Th2 27.Tg2, Tg2 28.Rf3, Dh3 mate



Emocionante partida. Aunque los corazones de mis compañeros no aguantaron la impresión, y acabamos perdiendo 4-1.

domingo, 4 de enero de 2009

Control antidoping en el ajedrez

Anda la concurrencia algo revuelta con el tema de los controles antidoping en el ajedrez. El reciente caso del genial Vasily Ivanchuk, quien olvidó pasar el mencionado control en la última ronda de la Olimpiada de Dresde, ha ocupado gran parte de las revistas ajedrecísticas, llegando incluso a merecer la atención de la prensa, deportiva o no.


No vamos a hablar aquí del bueno de Ivanchuk. Quisiera, únicamente, plasmar mi opinión sobre este empecinamiento de la FIDE en conseguir los plácemes del COI para que el ajedrez sea considerado deporte olímpico, llegando a posturas absurdas, que andan muy lejos de la legislación que nuestro deporte precisa.


El ajedrez posee dos características primordiales que lo diferencian de la mayoría de los deportes federados del mundo. A saber:

1) Gran parte de las competiciones ajedrecísticas, están nutridas tanto por profesionales de alto nivel como por aficionados de toda factura, que participan conjuntamente sin ningún tipo de cortapisa.

2) El ajedrez puede disputarse entre deportistas de edad muy dispar, sin menoscabo de las posibilidades reales de victoria. Bahamontes difícilmente ganará a un joven en una carrera ciclista, pero Viktor Korchnoi puede ganar a 50 a la vez en una simultánea. Este sería el símil.


La convivencia entre profesionales y aficionados ya es un problema a la hora de que se nos presenten los vampiros en pleno Open de Benasque y le pidan la muestra de orina a un GM 2600 FIDE, junto a un servidor que es un simple 1902. Seguro que doy positivo por exceso de Coca-Cola, o por el diazepam que muchos mortales tienen que tomar de uvas a peras para poder dormir. O por alguna medicación crónica que cualquier jugador de la tercera edad, y aquí viene el tema de la convivencia intergeneracional, debe tomar para controlar dios sabe qué dolencia. Y como uno es aficionado, no va a estar, cada vez que va al médico, pidiendo permiso a la comisión antidopaje para tomarse el ventolín.


Y es que volvemos al mismo tema de siempre: comparar al ajedrez con otros deportes. Ya se cometió este error con la televisión: se acortaron los ritmos de juego para hacerlos televisivos. En la vida el ajedrez será un deporte atractivo para este medio, y no porque una partida dure cinco horas, sino porque es un juego difícil de entender. Su medio natural es internet, y ahí no importa que una partida dure cinco horas (si las dura es que hay lucha y eso despierta el interés) pues quien accede a la partida es quien quiere verla.

Ahora pasa lo mismo con el doping. El daño no lo hace un estimulante neuronal, el daño lo hace una PDA en el aseo, o un mimo gesticulando tácticas a seguir, o un inconsciente metiéndole un móvil en la chaqueta al rival de su amigo. Ese es el verdadero antidoping en el ajedrez. O es que ahora le vamos a decir a Lilienthal que si, con sus 98 años, quisiera volver a jugar tendría que pedirle a su médico que le retirase cualquier medicación. Igual se nos muere. Eso sí, con el antidoping limpito.
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