martes, 31 de diciembre de 2013

Feliz año nuevo 2014: ofrendas ante el Altar de Caissa

Se nos acaba 2013. Ajedrecísticamente ha sido un año pobre, para mí: sólo 8 partidas de torneo, el más triste desde el año 2000, cuando aún compaginaba ajedrez y baloncesto. El resultado no ha sido malo del todo, cuatro ganadas, tres tablas y una sola derrota, pero, para que engañarnos, me faltan partidas, muchas. Para jugar decentemente, necesito alrededor de las 60 partidas de torneo anuales. Eso le pido a nuestra diosa Caissa para este 2014. Salud y trabajo para los míos y para mí, ya se los pedí al de más arriba y se lo pediré a las uvas que, a pesar de no ser tradición alemana, tomaremos al sonar las doce campanadas.

Entre los propósitos ajedrecísticos para el 2014, me he marcado uno ineludible, leer AL ATAQUE, de Misha Tahl. Iré contándoos qué descubro entre las partidas del Mago de Riga, de los pocos Campeones del Mundo que tienen cabida en este blog. Algo aprenderé aunque, como ya he dicho muchas veces, mi estilo difiere del de Misha: él desarrollaba las piezas y luego las sacrificaba. Yo las sacrifico antes de desarrollarlas, es más rápido. Por eso entra en nuestro selecto grupo: Misha Tahl, el sacerdote de Caissa. Él era el mejor administrador de los sacrificios presentados ante su altar.

Qué el 2014 os traiga todo aquello que deseáis y merecéis. Qué España salga de la crisis que se han inventado los políticos para justificar los robos, amiguismos y demás barbaridades que han cometido y la justicia, terrenal o divina, castigue a quienes la provocaron, ejecutaron y permitieron, con el peor de los castigos.

Mientras, disfrutaremos de nuestras 64 casillas y 32 trebejos, donde nada, absolutamente nada, es mentira.
Feliz 2014.


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